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Lo que debe saber sobre la financiación colectiva y los impuestos

La financiación colectiva –el método virtual de reunir dinero de todas partes del mundo –ha surgido hace menos de una década y permite a los artistas, activistas y un creciente número de empresarios obtener apoyo financiero por fuera del sistema de préstamos convencional.

Así es como funciona la financiación colectiva. A través de sitios como Kickstarter, Indiegogo o RocketHub, los promotores de las campañas para juntar fondos crean una presentación para informar a los potenciales financiadores –o “padrinos” como suelen llamarse –sobre su proyecto. Las campañas anuncian su meta de financiación y las diferentes recompensas que recibirán los padrinos por participar; los padrinos se comprometen a aportar a través de su tarjeta de crédito. Si la campaña cumple su meta y plazo, el sitio de financiación colectiva activa todos los compromisos de las tarjetas y la campaña recibe los fondos.

Si bien las cifras son muy variables, la organización de investigación Massolution (http://www.crowdsourcing.org/editorial/2013cf-the-crowdfunding-industry-report/25107) estimó que los ingresos por financiación colectiva del año 2013 fueron de U$S5.100 millones en todo el mundo. Muchas de las campañas de financiación colectiva actuales son para proyectos artísticos o por alguna causa, pero se espera que esto cambie en un futuro cercano.

Implementando las disposiciones sobre financiación colectiva de la Ley JOBS (Ley para la reactivación de la creación de empresas) de 2012 (https://www.sec.gov/spotlight/jobs-act.shtml), la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC) está dando los retoques finales a las reglamentaciones que permiten a los inversores comunes participar en financiaciones colectivas de capital por primera vez. Esto significa que los dueños de empresas podrían conseguir dinero por Internet a cambio de parte de la titularidad de su compañía.

Dado que el proceso de la financiación colectiva es relativamente sencillo comparado con otras formas de obtener capital, algunos podrían olvidarse de investigar las posibles implicancias desfavorables de sus campañas en términos fiscales, financieros y legales. Los que estén pensando en lanzar una campaña de financiación colectiva deberían consultar con un asesor fiscal, planificador financiero o abogado calificado antes de lanzar una campaña virtual para reunir fondos. Los particulares, las compañías y las organizaciones sin fines de lucro tienen diferentes precedentes fiscales y financieros que podrían afectar la efectividad de la campaña.

Dependiendo del monto a reunir y de la forma en que se administre ese dinero en el resultado de la campaña, los expertos dicen que, en algunas situaciones, se debería crear una persona jurídica con anterioridad. Si es necesario, los participantes deberían asesorarse para formar legalmente una empresa (https://www.sba.gov/writing-business-plan) u organización sin fines de lucro (https://www.councilofnonprofits.org/tools-resources/business-planning-nonprofits). Discutir las cuestiones estructurales de antemano no solo ayudará con las cuestiones fiscales sino que además permitirá generar mejores estrategias para la financiación colectiva y la misión a largo plazo.

Los beneficiarios también deberían tener en cuenta las posibles cuestiones fiscales a las que podrían enfrentarse como receptores del dinero proveniente de una campaña de financiación colectiva. Dependiendo de las circunstancias particulares, financiar las facturas médicas impagas de una persona podría tener ramificaciones fiscales muy diferentes a las del financiamiento de un proyecto cinematográfico independiente. No basta con tener en cuenta las implicancias fiscales para la campaña o los que la realizan. Los beneficiarios deben hacer sus propias averiguaciones para asegurarse de que la financiación colectiva sea realmente la solución más efectiva para sus necesidades.

Por último, los padrinos deben tener en cuenta si su colaboración tendrá alguna consecuencia fiscal para ellos. Hasta ahora, la mayoría de los financiadores aportan sumas pequeñas que no afectan a sus impuestos, pero eso puede cambiar en el futuro cuando la financiación colectiva se introduzca en el ámbito comercial. Más allá de las circunstancias, los potenciales financiadores que tengan un asesor fiscal, financiero o legal calificado deberían preguntarle si hay otras formas más efectivas de ofrecer su apoyo.

En resumen: Si está interesado en la financiación colectiva, ya sea como promotor de una campaña, beneficiario o financiador, investigue el proyecto a fondo y consulte con un asesor fiscal, financiero o legal antes de continuar.

 

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