12:42 pm - Monday September 25, 2017

Cómo pagar menos por un auto nuevo

A fines del año pasado, mi esposa y yo tuvimos la impostergable necesidad de comprar un auto nuevo, porque el contrato de arrendamiento del auto usado que teníamos estaba por vencer. Sabía que, probablemente, debería durar hasta que mis hijos estuvieran en la universidad, y por eso me dediqué a investigar cómo pagar menos por un auto confiable que me gustara.

Como no tardarán en llegar las ofertas de diciembre –y las grandes ofertas de fin de año –quiero contarle algunas de las estrategias que he aprendido en caso de que esté pensando en cambiar el auto en los próximos meses.

El fin de año es un buen momento para comprar. Las concesionarias se las tienen que ingeniar para cumplir con los objetivos de ventas anuales, y promocionan descuentos de fábrica y reducciones de impuestos sobre el inventario remanente. Además, los vendedores están tratando de cumplir con sus cupos de ventas anuales para obtener mayores bonificaciones, por lo que, seguramente, negociarán a su favor.

Hice miles de investigaciones y finalmente acoté mi búsqueda a dos modelos: Ford Fusion y Honda Accord. Hice las pruebas de manejo y hasta convencí a dos de los vendedores para que me dejen conducir el auto a casa para probar su manejo en un viaje real.

Yo sabía que el precio minorista sugerido por el fabricante, o el “precio del cartelito” que se exhibe en el salón de ventas guarda poca relación con los costos reales de la concesionaria. Una cifra inicial más precisa para las negociaciones es el precio de la factura de la concesionaria.

Se pueden investigar los precios de las facturas en sitios como Edmunds, CarsDirecthttp://www.carsdirect.com/car-pricing/car-invoice-pricing/ y Kelley Blue Book. Tenga en cuenta que estos precios suelen ser mayores a lo que realmente pagó la concesionaria, por todos los descuentos e incentivos de fábrica que no figuran en la factura. Tampoco figuran los descuentos al consumidor, ni los cargos por impuestos, títulos, licencias, publicidad o registro.

Luego, envié un email detallado a las concesionarias Honda y Ford locales, explicando exactamente las prestaciones que quería y solicitándoles que me envíen el precio. Una vez que tuve la oferta más baja, escribí a las demás concesionarias diciendo: “¿Pueden mejorar este precio?”

Probablemente el mayor desafío haya sido lograr que las concesionarias negociaran por correo electrónico en lugar de por teléfono o en persona. Quería evitar los tediosos argumentos de venta y, lo que es más importante, quería tener un comprobante escrito de sus ofertas para presentar cuando finalmente fuera a la concesionaria. Varias concesionarias se bajaron inmediatamente, pero otras me hicieron contraofertas por vehículos similares que tenían en stock.

También me contacté con una agencia de venta de autos por Internet y les pedí su mejor oferta, pero no pudieron mejorar el precio que ya había negociado. No obstante, si usted no tiene tiempo o paciencia para hacer todo este trabajo, estas agencias no dejan de ser una buena opción.

Asegúrese de que le coticen el “precio final”, es decir, el precio de compra menos los descuentos más todos los cargos –los cargos por impuestos, licencia y título pueden sumar miles de dólares, dependiendo de dónde viva. Además, lea detenidamente el contrato de venta para asegurarse de que no le estén cobrando ningún extra que no desee.

Al final, elegí el Fusion. Ford estaba ofreciendo varios descuentos por fin de año: U$S2.000 menos del precio de la factura, más financiación a 60 meses al 0 por ciento. (Empiece ahora a buscar estos descuentos de fábricas y concesionarias). Una hora más tarde, una de las concesionarias me ofrecía el auto que yo quería por otros U$S1.000 menos.

En resumen: No todos están dispuestos a pasar varias horas investigando y negociando el mejor precio; pero si usted lo está, puede ahorrarse miles de dólares en un auto nuevo.

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