7:11 am - Tuesday December 12, 2017

2014 Nat’l Latino Voter Education Article #1-1‏

Asuntos de jóvenes latinos y política educativa

El crecimiento explosivo de la población hispana en las últimas décadas ha llevado a esta demografía joven hacia el escenario político estadounidense. Aunque los latinos aún no se registran ni votan en números que representen su población, anticipamos un aumento en participación cívica al mejorar constantemente su educación y su nivel económico.

Los últimos en la fila serían los jóvenes hispanos, ya que la tasa de participación para los jóvenes siempre va retrasada en comparación con la de la gente más madura. Los jóvenes tienen más distracciones a la hora de seguir los asuntos políticos y a los candidatos y a la hora de votar. Ya que la edad en promedio de los hispanos es de 27 años, mucho más joven que la de otras poblaciones, este retraso en la participación de los votantes hispanos podría seguir durante bastante tiempo.  

Sin embargo, hay varios asuntos que podrían motivar a que los jóvenes latinos participen más a futuro.

Uno de estos es la política y el financiamiento de la educación superior a nivel estatal y federal. Hemos visto que el dinero para la educación universitaria puede ser el primero en ser recortado cuando hay medidas de austeridad. La educación no se considera una prioridad (las cárceles, sí), y no cuenta con el apoyo de muchos votantes.  

Las consecuencias de estos recortes a nivel estatal (y de las limitaciones a la asistencia financiera federal, sobre todo los Pell Grants para los alumnos de bajos ingresos) son que hay menos oportunidades educativas. La reducción en plazos a nivel universitario, en ofertas de cursos y en asistencia financiera se combinan para hacer menos accesible la educación universitaria.

Bloques de votantes de latinos jóvenes podrían develar estos recortes y oportunidades sofocadas y obligar a los legisladores a dar la misma prioridad al futuro que le dan al presente.  

Por ejemplo, hemos visto cómo los “DREAMers” se han organizado cada vez más y cómo han salido al escenario público para atraer la atención hacia el dilema de cientos de miles de alumnos indocumentados. Muchos de ellos no tienen lazos con sus países nativos, pero se les niega la oportunidad de convertirse en ciudadanos de, y contribuyentes reales a, su nueva patria.  

Una reforma migratoria comprehensiva, y sobre todo una Ley DREAM para crear oportunidades reales para la educación superior y hacia la ciudadanía para los alumnos indocumentados es otro asunto que puede incitar a los jóvenes votantes latinos. Ser una voz en las casillas para los que buscan beneficiarse de la ley DREAM pero no tienen voz es una dimensión clave de la solidaridad. El votante latino joven es un recuerdo fuerte no sólo que los latinos ya estaban en gran parte de esta nación antes de que fuera Estados Unidos, sino que hemos llegado para quedarnos y que tenemos interés en el futuro de este país.   

Cada asunto que toca a los estadounidenses también toca a los hispanos jóvenes, como por ejemplo el seguro médico y la salud. Muchos latinos jóvenes lidian a diario con problemas de salud que afectan a sus padres y abuelos, y quieren opciones de seguro médico para sus familias. Es cierto que hay que brincar de la experiencia personal de problemas de salud dentro de la familia hacia el poder en el momento de votar para hacer notar las disparidades en el seguro médico a nivel de política. Pero se puede hacer esta conexión, sobre todo si se considera que los hispanos siguen siendo la población con menos seguro médico.

Al observar el crecimiento en el número de políticos hispanos, contamos con todavía más argumentos para impulsar más participación de latinos. Tenemos representantes en posiciones de poder y podremos contar con todavía más si mostramos nuestra fuerza política mediante votantes. Hemos visto que sí podemos hacer la diferencia. Hay motivos para tener esperanza. Más importante, hay motivos para votar. 

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