2:11 pm - Wednesday September 20, 2017

No es solo un almuerzo…‏

colombia
Si usted fuera el gobierno, ¿Cuál sería su prioridad en Colombia? (Parte II)

 

Jamás he conocido a alguien realmente exitoso que no entendiera el trabajo duro desde lo más profundo de su corazón, así como la disciplina necesaria para la victoria, Vince Lombardi, el mejor entrenador de Fútbol Estado Unidense en la historia.

¿Qué tal si les confirmo que los diez temas presentados en la primera parte de esta discusión son prioridades en Colombia? pero probablemente su atención inmediata no sea la solución verdadera para erradicar la pobreza y fortalecer el desarrollo humano a mediano y largo plazo en Colombia. En la primera parte de este debate, se dictaminaron varias causas de los problemas socio-económicos en Colombia, y mencionaré las diez primeras causas, así:

1-Guerrilla
2-Paramilitarismo
3-Narcotráfico
4-Corrupción
5-Delincuencia común
6-Economía
7-Desigualdad Social – Pobreza
8-Educación
9-Salud
10-Infraestructura

Para cambiar esta paradoja en un país rico como Colombia con inmensos recursos (que podrían ser distribuidos en toda su población) y oportunidades de desarrollo, donde sus ciudadanos son tan inteligentes, recursivos y capaces, incluso más inteligentes que los japoneses o suizos, quizás esta misión no sea fácil de alcanzar ya que hoy más de la tercera parte de su población es sometida a limitaciones extremas de pobreza y violencia… con pocas oportunidades de desarrollo y progreso. Entonces quizás en el proceso del cambio, debemos encontrar primero el incentivo para construir e implementar una disciplina y responsabilidad colectiva-social.

Al preguntar cuál era la causa de los problemas socio-económicos de Colombia, obtuve respuestas como: los problemas se originan desde el tiempo de la conquista ya que la Corona Española envió a “conquistarnos” lo peor de su población (ladrones, violadores, personas sin educación ni valores); la riqueza de las montañas, selvas y la posición geográfica del país atrajo y permitió la subversión con narcotráfico; la falta de compromiso o interés de la población por un cambio; los conquistadores y fundadores del país no tenían la mentalidad de hacer crecer una población colectivamente; o que nuestra justicia no crea el suficiente “efecto disuasivo” y respeto para cumplir con la ley ya que un sistema judicial justo, equitativo y verdadero incentiva a su población a tener una disciplina social.

También es fácil indicar como causa directa de la problemática en Colombia culpando a el gobierno, a la fuerza pública, a los funcionarios públicos o a los delincuentes comunes porque de alguna forma en nuestras mentes, los consideramos fuentes y motores de indisciplina social e irrespeto a las leyes y a la comunidad. Sin embargo, estas personas son el reflejo de nuestra “acción inmune” frente a sus acciones ya que somos incapaces de reaccionar en cadena ante un proceder injusto o fuera de la ley a favor nuestro y tomar la decisión definitiva de compromiso colectivo por un real cambio de la situación. En ocasiones, he recibido respuestas ante esa inmunidad frases tales como: “Eso no es fácil!”, “Porque si denuncio un robo o le pido a la persona que no se pase el semáforo en rojo, salgo perjudicado” o “Nada va a pasar porque todos son corruptos”.

Probablemente, las respuestas obtenidas definan parte de la problemática de nuestro país pero antes de instaurar instituciones que impartan respeto en una sociedad, primero tenemos la responsabilidad de formar y educar a nuestros hijos para que asuman la responsabilidad de direccionar esas instituciones con valores y principios bajo un comportamiento ciudadano apropiado con el público y la sociedad. Lo cierto es que mientras sigamos pensando que la solución debe provenir del Gobierno (de las instituciones) y no de cada uno de nosotros, y no tengamos la disposición de cambiar nuestra mentalidad social, estaremos en el dilema de quién cambia primero el huevo o la gallina… condenando así, a nuestra sociedad, nuestro país y nuestro futuro a vivir otros 200 años bajo la indisciplina e irrespeto social.

¿Cómo es posible que un buen comportamiento cívico pueda sacar del hueco a nuestro país? Me preguntan las personas en los foros. Solo basta ver los ejemplos de los países más desarrollados como Japón, Suiza y Alemania, y la situación caótica históricas del mundo como las vividas a finales de la segunda guerra mundial en donde la base para superar el conflicto fue trabajar bajo una disciplina colectiva más no en sus talentos individuales para desarrollarse y superarse de la pérdida. Al final, Colombia posee más riquezas naturales que todos estos países juntos y si tuviera una mentalidad social, la llevaría a superar cualquier obstáculo.

En la dinámica del foro, algunos preguntaron ¿cómo sé si soy un indisciplinado social? Y contesté con 13 preguntas. Antes de responder tenga en cuenta que no es cuestión de lo correcto o incorrecto como individuos porque estos comportamientos son heredados y adaptados de generaciones tras generaciones, y el objetivo es analizar la forma de cómo iniciar un cambio de un comportamiento más disciplinado y respetuoso como ciudadano y así cambiar nuestra mentalidad como sociedad.

1. ¿Ha llegado tarde a alguna cita o incumplido un compromiso?
2. De las 8 horas que trabaja, ¿cuántas horas realmente trabaja?
3. ¿Ha dejado de pagar a sus empleados?, si es un empleador.
4. ¿Ha empujado a alguien en el transporte público?
5. ¿Ha irrespetado alguna señal de tránsito o se ha pasado un semáforo en rojo?
6. ¿Ha llamado a su trabajo a decir que esta enfermo, cuando en realidad no lo está?
7. ¿Ha llegado enguayabado a trabajar?
8. ¿Ha votado por un almuerzo o algún beneficio económico o algún cargo?
9. ¿Ha cometido violencia doméstica con su compañera (o)?
10. ¿Ha golpeado a su hijo (a)?
11. ¿Ha conducido con tragos?
12. ¿Ha presenciado un delito y no hizo nada? Denunció? Ayudó?
13. ¿Ha pagado a un funcionario público soborno por un proceso o por evitar una multa?

Si respondió afirmativamente tres o más de las 13 preguntas, entonces si podría ser un indisciplinado social. En caso contrario, si respondió si a menos de tres o ninguna aplica, entonces es disciplinado y respetuoso.

En foros y seminarios relacionados con el comportamiento ciudadano y social en los que he tenido la oportunidad de participar, he buscado iniciativas que me ayuden a visualizar una iniciativa real y concreta para contribuir a cambiar el comportamiento colectivo y de hecho, con lo que me he encontrado es con esa posición radical “… es muy difícil cambiar un comportamiento ciudadano que lleva asentado por más de 200 años…más cuando es complejo implementar una solución que establezca reglas que faciliten una convivencia colectiva basada en el respeto a los principios y leyes que respondan a los intereses de la mayoría y no unos cuantos.

Ante ese callejón sin salida, he respondido citando el ejemplo del colombiano que tomaba trago, llegaba tarde a casa, conducía a altas velocidades, salía de rumba todos los fines de semanas, irrespetaba las señales de tránsito y no respetaba la justicia en Colombia, y decidió residir en los Estados Unidos. Al cabo de un año, este colombiano ha modificado su comportamiento positivamente en el aspecto social pues ya no toma trago, no llega tarde a casa, no conduce a altas velocidades… Incluso paga la renta antes de comer y respeta la ley paradójicamente. Claro en los Estados Unidos existe una disciplina social institucional por más de 300 años y sus ciudadanos y residentes deben adaptarse a esta para sobrevivir y sobrellevar la cotidianidad; mientras perplejamente en Colombia se está lejos de alcanzar esa disciplina social y colectiva tan anhelada en nuestras instituciones. Con esto no estoy afirmando que en los Estados Unidos o en países desarrollados no tengan indisciplinados e irrespetuosos sociales pero no es la mayoría de su población. Aquí es evidente que el inicio y el compromiso de cambio están con nosotros mismos y las instituciones encargadas por nuestros hijos establecerán los incentivos y métodos disuasivos.

De la misma forma, a través de mi trabajo en los EE.UU., Canadá e Inglaterra, he reconocido que los trabajadores colombianos son excelentes, siendo apetecidos en mercado laboral internacional por su inteligencia, rendimiento y creatividad ya que quizás estas cualidades son superiores entre otros ciudadanos, pero es cuando pienso en el cómo y el porqué es posible que esa persona tan disciplinada, comprometida y respetuosa individualmente no pueda crear un país exitoso para tener un país desarrollado en nuestra amada Colombia? Y la respuesta me lleva de nuevo al dilema de quien cambia primero: El huevo o la gallina? Nosotros o las instituciones?

Finalmente, es así como propongo continuar con una discusión sana y objetiva donde puedan otras tesis y las iniciativas ayudar a direccionar una solución real y dinámica a la conducta indisciplinada social a nivel macro; sin embargo, les dejo la invitación a que iniciemos este cambio con nosotros mismos ya que el futuro de nuestra Colombia está en nuestras manos y en el ejemplo y educación que le brindemos a nuestros hijos en casa.

Mientras estamos buscando soluciones a través de esta discusión debemos pensar que: “Somos accionistas dueños de la finca más hermosa llamada Colombia para así no regalarla por un necesitado almuerzo”

Comments

comments

Filed in: community / comunidad