11:04 am - Monday September 25, 2017

La Senadora de los Estados Unidos Kelly Ayotte pronuncia mensaje semanal republicano

“Los déficits fuera de control van a llevar a nuestro país a la quiebra, proyectando una sombra de deuda que robará a las futuras generaciones del sueño americano. Como madre de dos hijos, no dejaré que eso suceda. Washington no puede mantenerse evadiendo las decisiones difíciles. Y el “abismo fiscal” al que nos dirigimos proporciona una oportunidad para que ambos partidos cambien el trayecto del gasto irresponsable de nuestro país.’

En el mensaje semanal republicano, la Senadora de los Estados Unidos, Kelly Ayotte, Republicana por New Hampshire, dice que el precipicio fiscal que se avecina representa una oportunidad para que ambos partidos cambien el “trayecto del gasto irresponsable.” Pidiendo liderazgo presidencial para evitar el aumento de impuestos, y la reducción de gastos de defensa que el Pentágono afirma que socavará a nuestras fuerzas armadas, la Senadora Ayotte dice, “Una cosa está clara: No hacer nada no es una opción. Y cualquier esfuerzo para abordar nuestra crisis fiscal sin incluir la reforma de derecho a beneficios no puede ser tomado en serio.” A continuación el mensaje completo de la Senadora Ayotte:

Hola. Soy Kelly Ayotte, Senadora de los Estados Unidos por New Hampshire.

Este año hemos tenido un animado debate sobre el futuro de nuestro país.

Y una cosa está clara: el pueblo estadounidense espera que republicanos y demócratas trabajen juntos para resolver los desafíos difíciles que enfrentamos.

Durante demasiado tiempo, las disputas partidistas han paralizado Washington – previniendo que miembros de ambos partidos se acerquen para encontrar un terreno común. Hay que poner fin a esto. Compartir el poder es una oportunidad, no un obstáculo.

Y poner nuestra casa fiscal en orden es donde tenemos que empezar.

Los déficits fuera de control van a llevar a nuestro país a la quiebra, proyectando una sombra de deuda que robará a las futuras generaciones del sueño americano. Como madre de dos hijos, no dejaré que eso suceda.

Washington no puede mantenerse evadiendo las decisiones difíciles. Y el “abismo fiscal” al que nos dirigimos proporciona una oportunidad para que ambos partidos cambien el trayecto del gasto irresponsable de nuestro país.

En poco más de un mes, las tasas de impuestos que han estado vigentes durante una década van a aumentar. Y un recorte de gastos, automático, en todas las categorías entrará en vigor – recortando el financiamiento para todo, desde nuestras tropas hasta la investigación federal sobre el cáncer.

Fracasar en detener esta combinación de aumento de impuestos y recortar el gasto arbitrario amenaza con llevar nuevamente la economía de nuestro país a una recesión – en un momento en que millones de personas todavía siguen sin trabajo. Esta es una prueba en la que no podemos fallar.

Podemos reducir el déficit sin dañar nuestra economía. Pero hará falta cooperación bipartidista para lograr eso.

Por ejemplo, todos están de acuerdo en que casi 500 billones de dólares en recortes adicionales en la defensa socavará a nuestras fuerzas armadas y costará empleos. De hecho, el propio Secretario de Defensa del Presidente ha dicho que estas reducciones serían “infligir un gran daño a nuestra defensa nacional para las generaciones futuras.”

Nuestras tropas y sus familias no son las únicas que se verán afectadas. Los proveedores privados de la defensa de los Estados Unidos están a punto de recibir un golpe que podría costar 1 millón de empleos en la defensa. Estas empresas son de importancia crítica para la seguridad nacional de los Estados Unidos, suministrando armas avanzadas y tecnología a nuestros militares.

He pasado gran parte de este año, subrayando la necesidad de encontrar ahorros alternativos en el presupuesto para sustituir estos recortes. Al hacerlo, he dejado bien claro que este tema requiere liderazgo presidencial. El mes pasado, el Presidente prometió que el secuestro del presupuesto no sucederá – para evitarlo, necesitamos su activa participación.

Cuando se trata de impuestos, republicanos y demócratas reconocen que el actual código impositivo federal está resquebrajado. Y ambas partidos reconocen la importancia de cerrar notables lagunas fiscales que escogen ganadores y perdedores.

Reforma tributaria que elimina preferencias de derroche de impuestos para generar ingresos que ayuden a traer equidad y eficiencia  a nuestro sistema tributario. Este enfoque tiene más sentido que aumentar las tasas de impuestos – que dañaría a casi 1 millón de pequeñas empresas y costaría cientos de miles de empleos.

Como recordatorio, hace apenas dos años el presidente Obama dijo que aumentar los impuestos sería imprudente dada la debilidad de nuestra recuperación. Eso es tan cierto ahora como lo fue entonces.

Finalmente, ambos partidos reconocen la necesidad de fortalecer y preservar nuestros programas de derecho a beneficio – que representan los principales motores de la deuda aplastante, descontrolada de los Estados Unidos.

Las personas mayores como mis abuelos dependen de Medicare y del Seguro Social para una jubilación digna. Depende de nosotros asegurar que esos programas estén allí para los futuros beneficiarios.

Pero ahora mismo, los administradores no partidistas encargados de Medicare y del Seguro Social dicen que se dirigen a la insolvencia ya en el 2024 y 2033, respectivamente.

Una cosa está clara: no hacer nada no es una opción. Y cualquier esfuerzo para abordar nuestra crisis fiscal sin incluir la reforma de derecho a beneficios no puede ser tomado en serio.

Hace una generación, en un momento de gobierno dividido, el presidente republicano Ronald Reagan y el presidente demócrata de la Cámara de Representantes, Tip O’Neill, superaron sus diferencias para preservar el Seguro Social. Unos treinta años más tarde, nos encontramos en una situación similar – con un Presidente demócrata y un republicano como Presidente de la Cámara de Representantes. Si podía hacerse entonces, puede hacerse ahora.

Requerirá coraje para tratar los graves desafíos fiscales que enfrenta nuestro país. Pero los estadounidenses siempre se unen para resolver los problemas difíciles. Y – por el bien de la nación – ahora es el momento para que ambos partidos pongan sus mejores ideas sobre la mesa.

Que al contar nuestras bendiciones este Día de Acción de Gracias, todos sigamos estando conscientes de que vivimos  en la nación más grande de la tierra. Lo que nos une siempre será más fuerte que aquello que nos separa. Somos estadounidenses primero. Y como estadounidenses haremos frente a este desafío.

Gracias. Que Dios bendiga a nuestro país.

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