6:06 am - Thursday September 21, 2017

Discurso del Alcalde Antonio Villaraigosa

Convención Nacional Demócrata 2012: Transcripción del Discurso del Alcalde Antonio Villaraigosa, tal como fue preparado

La siguiente transcripción es de un discurso, como fue preparado para su pronunciamiento, por el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, en la Convención Nacional Demócrata el jueves 6 de septiembre de 2012

A mi familia: Los amo aún más. A nuestros maravillosos anfitriones en Charlotte: ¡No hay hospitalidad como la hospitalidad sureña!

Estoy orgulloso de ser alcalde de la gran ciudad de Los Ángeles, la ciudad de la esperanza y promesa de los Estados Unidos. Ha sido el privilegio de toda una vida el sostener el martillo en esta convención histórica, donde esta noche Barack Obama aceptará  la nominación de nuestro partido para un segundo mandato como presidente de los Estados Unidos!

Esta ha sido la convención más diversa, más inclusiva que se ha celebrado-una convención, no sólo del simbolismo, sino de sustancia. ¡Por primera vez, una plataforma de partido mayoritario reconoce la igualdad del matrimonio como un derecho humano básico!

Esto es un reflejo de quienes somos como partido y quienes podemos ser como nación; porque como  demócratas, como estadounidenses, cada vez que hemos abierto nuestro partido y nuestra nación, cada vez que hemos abierto nuestras puertas para más personas, cada vez que hemos profundizado nuestra democracia y reanudado nuestro compromiso con igualdad de justicia bajo la ley, nos hemos fortalecido como nación.

La semana pasado en Tampa, fuimos prometidos verdades difíciles de escuchar. Y estaban en lo correcto sobre una cosa: la verdad fue difícil de encontrar.

Ellos no hablaron de su plan para disminuir los impuestos para los millonarios aumentando los impuestos sobre familias de clase de clase media con hijos – a su familia – por $2,000.

O su plan para reemplazar la seguridad de Medicare con un cupón que podría no cubrir los gastos de cuidado para los ancianos y podría forzarlos a pagar hasta $6,400 más al año.

O su plan de negarles a las mujeres control sobre decisiones básicas de salud.

Ellos no compartieron su plan porque saben que su plan no es uno que los estadounidenses desean. Los estadounidenses no desean ir hacia atrás. Queremos ir hacia adelante.

Eso es lo que el plan del presidente Obama logrará, al invertir en la educación y en la manufactura, trayendo empleos en energía renovable a nuestras costas, terminando guerras en el extranjero y haciendo un poco de reconstrucción para la nación.

Algunos de nuestros amigos republicanos no están de acuerdo con todo lo que han oído aquí en Charlotte, pero por lo menos se enteraron de los hechos. Oyeron soluciones. Oyeron una descripción honesta de la decisión que enfrentamos.

Y esta noche van a escuchar a un Presidente que está luchando por todos nosotros. Luchó para el estudiante que está tratando de pagar la universidad. Por el dueño de la pequeña empresa que lucha por un pedazo del sueño americano. Por los hombres y mujeres de uniforme que están luchando por nosotros. Y luchó por los DREAMers -jóvenes traídos aquí como niños por causas ajenas.

En lugar de apoyar su sueño, el Sr. Romney quiere hacer su vida tan miserable, tan opresiva, tan intolerable que dejarían atrás la vida que han construido y acudirían a la “auto deportación”.

Pero nosotros creemos que somos un país mejor que eso. Y gracias al presidente Obama, mientras sigamos luchando por el DREAM Act, ellos podrán permanecer en el país que aman.

En Los Ángeles, sabemos que nuestras comunidades son más fuertes por su diversidad. De Westwood a Wilmington, de Silver Lake a Sherman Oaks, podemos proceder de diferentes orígenes, podemos hablar diferentes idiomas, podemos adorar en diferentes maneras, pero todos nosotros, sin importar nuestro acento o ascendencia, perseguimos el mismo sueño americano .

Es el sueño que llevó a mi abuelo de León, Guanajuato, México, a Los Ángeles hace un siglo, con poco dinero y mucho menos inglés, pero una fe inquebrantable en la relación entre el trabajo y la recompensa.

Es el sueño que permitió que su nieto, un hijo de Boyle Heights, se graduara de UCLA, trabajara para agricultores y maestros, se convirtiera en Portavoz de la Asamblea Estatal de California y alcalde de Los Ángeles.

Sé como llegue aquí. Trabajé con mucho esfuerzo. Y crecí en unos Estados Unidos donde el trabajo fuerte era recompensado. Esa es la promesa de este país. Esta semana hemos venido a Charlotte para restaurar esa promesa.

Si bien esta convención termina esta noche, nuestro trabajo no lo hace. En los días y semanas por venir vamos a registrar más votantes, tocar más puertas y sacar más votos. Y vamos a enviar a Barack Obama de regreso a la Casa Blanca!

 

The Honorable Antonio R. Villaraigosa
Chair of the 2012 Democratic National Convention Committee
Mayor of Los Angeles, California
Democratic National Convention
Thursday, September 6, 2012
Remarks as Prepared for Delivery

To my family: I love you even more. To our wonderful hosts in Charlotte: There’s no hospitality quite like Southern hospitality!

I’m proud to be mayor of the great City of Los Angeles, the city of America’s hope and promise. It’s been the privilege of a lifetime to hold the gavel at this historic convention, where tonight Barack Obama will accept our party’s nomination for a second term as president of the United States!

This has been the most diverse, most inclusive convention ever held—a convention not just of symbolism, but of substance. For the first time, a major party platform recognizes marriage equality as a basic human right!

This is a reflection of who we are as a party and who we can be as a nation, because as Democrats, as Americans, whenever we’ve opened up our party and our country, whenever we’ve opened up doors for more of our people, whenever we’ve deepened our democracy and renewed our commitment to equal justice under the law, we’ve grown stronger as a nation.

Last week in Tampa, we were promised hard truths. And they were right about one thing: The truth was hard to find.

They didn’t talk about their plan to cut taxes for millionaires by raising taxes on middle-class families with kids—on your family—by $2,000.

Or their plan to replace the guarantee of Medicare with a voucher that might not cover the cost of care and could force seniors to pay up to $6,400 more a year.

Or their plan to deny a woman control over her basic health decisions.

They didn’t share their plan, because they know it’s not a plan the American people want. Americans don’t want to go backward. We want to go forward.

That’s what President Obama’s plan will do, by investing in education and manufacturing, bringing clean energy jobs to our shores, ending wars abroad and doing some nation building here at home.

Some of our Republican friends may not have agreed with everything they’ve heard here in Charlotte, but at least they heard the facts. They heard solutions. They heard an honest description of the choice we face.

And tonight they will hear from a president who is fighting for all of us. He fought for the student who’s trying to pay for college. For the small-business owner striving for a piece of the American dream. For the men and women in uniform who are fighting for us. And he fought for the DREAMers—young people brought here as children through no fault of their own.

Instead of supporting their dream, Governor Romney wants to make their lives so miserable, so oppressive, so intolerable that they would leave behind the life they’ve built and “self-deport.”

But we believe we’re a better country than that. And thanks to President Obama, as we keep on fighting for the DREAM Act, they can remain in the country they love.

In Los Angeles, we know our communities are stronger for their diversity. From Westwood to Wilmington, from Silver Lake to Sherman Oaks, we may come from different backgrounds, we may speak different languages, we may worship in different ways, but all of us—no matter our accent or ancestry—are pursuing the same American dream.

It’s the dream that brought my grandfather from Leon, Guanajuato, Mexico, to Los Angeles a century ago with little money, even less English, but an unshakable faith in the relationship between work and reward.

It’s the dream that allowed his grandson, a child of Boyle Heights, to graduate from UCLA, to work for farmworkers and teachers, to become speaker of the California State Assembly and mayor of Los Angeles.

I know how I got here. I worked hard. And I grew up in an America where hard work paid off. That’s the promise of this country. And this week, we came to Charlotte to restore that promise.

While this convention ends tonight, our work does not. In the days and weeks ahead we’re going to register more voters, knock on more doors and get out more votes. And we’re going to send Barack Obama back to the White House!

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