5:36 pm - Thursday December 14, 2017

Los latinos están a favor de los recortes de impuestos para todos , incluso para los ricos

¿Están los hispanos (el grupo demográfico de más rápido crecimiento del país) en camino de convertirse en un bloque fiable de voto progresista? Pues no mucho, especialmente si se considera una reciente encuesta de McClatchy-Marist revelando que los hispanos, por un margen del 62% frente al 36%, están a favor de ampliar las rebajas de impuestos para todos los americanos, incluidos los más ricos.

Las conclusiones de esta encuesta son claramente un obstáculo para las visiones de los progresistas de adoctrinar a los hispanos en la creencia de  que el gobierno tiene todo el derecho de quitarnos mayores cantidades de nuestro tan duramente ganado dinero para pagar una cadena sin fin de cosas y servicios públicos. La encuesta era especialmente motivadora en el aspecto de que parece que los hispanos no se están creyendo los argumentos de la constante lucha de clases promovida por el presidente Obama y que defiende la premisa de que gravar a los ricos es una cuestión de “justicia”.

La lucha de clases incendia el debate político (especialmente en época de campaña electoral) pero produce pésimas normativas.

De hecho, no hace mucho que el propio presidente Obama nos contaba eso de que “la última cosa que uno quiere hacer es subir los impuestos en medio de una recesión, ya que eso sólo absorbería, quitaría más demanda de la economía y metería a las empresas en un hueco mayor”. Sin embargo, el presidente Obama está optando por ignorar su propio y sensato consejo económico a cambio de pedir unos impuestos más altos para aquellos que ganan por encima de $200,000, aunque eso signifique que dicha normativa impactaría de manera adversa a más de 1.2 millones de empresas de Estados Unidos.

Subir los impuestos a las empresas americanas es un desafío a la lógica, especialmente cuando la tasa de desempleo entre los hispanos sigue siendo de más del 10%.

En lugar de castigar a las empresas que tienen éxito mediante unas punitivas medidas fiscales, el Congreso y el presidente deberían buscar el modo de reducir el papeleo de las regulaciones y los onerosos impuestos para así recompensar el ingenio, la creatividad y el trabajo duro. Para muchos hispanos, la experiencia americana es una prueba de que el trabajo duro tiene recompensa en nuestro país y es por ello por lo que muchos de los mejores y más brillantes hispanos eligieron venir a Estados Unidos dejando todo atrás.

Es motivador leer que los hispanos no se están creyendo lo que el presidente les está contando en lo que respecta a las pésimas normativas económicas presentadas con la apariencia de “justicia”.

Si Estados Unidos ha de seguir siendo el faro de la libertad y el líder en ingenio y destreza económica, se debe poner freno a la retórica de la lucha de clases en pro de una normativa económica sensata que permita que todos los americanos conservemos más de nuestro tan duramente ganado dinero.

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