9:50 am - Thursday September 21, 2017

La OEA y el Departamento de Estado toman la decisión correcta

 

En su informe para el consejo permanente del Organización de Estados Americanos (OEA), el secretario general José Miguel Insulza tomó la decisión correcta.

Después de viajar a Paraguay con un grupo de expertos y de reunirse con todas las partes implicadas, el 10 de julio Insulza urgió a los estados miembros de la OEA a que no suspendieran o expulsaran a Paraguay tras la destitución del presidente izquierdista Fernando Lugo el día 22 de junio por “mal desempeño del deber”. La asamblea paraguaya aupó al vicepresidente Federico Franco a la presidencia hasta que tengan lugar las elecciones del próximo abril.

Una suspensión, comentó [Insulza], “no contribuiría a alcanzar nuestros objetivos. Al contrario, incrementar la presencia activa de los órganos de la OEA podría evitar el aumento de la división en el corazón de la sociedad y el sistema político paraguayos y causar un sufrimiento innecesario al pueblo”.

Hasta ahora Paraguay está tratando de permanecer política, social y económicamente “normal”, una situación que es conveniente conservar”, añadió Insulza.

El 11 de julio, el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental Robert Jacobson afirmó de forma bastante clara que: “En este momento no parece haber una razón para suspender a Paraguay de la OEA”.

La decisión general de la OEA sobre la futura relación con Paraguay y su gobierno será el tema de la próxima reunión del consejo permanente de la OEA. Mientras tanto, continúan las pruebas de capacidad diplomática.

Una vez más, las filas para la batalla dentro de la OEA están formadas. La Venezuela de Hugo Chávez y sus aliados bolivarianos continuarán presionando para que haya sanciones contra el régimen de Franco, pidiendo el aislamiento diplomático y económico y una presión encaminada a polarizar y elevar las tensiones políticas dentro de Paraguay.

También argumentarán que hay que culpar al intervencionismo de Estados Unidos y su doble moral con la democracia por los problemas (que ellos llaman un “golpe de estado”) de Paraguay, no su propio intervencionismo ni sus ataques al proceso democrático. Ni mencionarán el puro oportunismo que permitió a la cada vez menos democrática Venezuela entrar en el bloque comercial de MERCOSUR después de suspender a Paraguay (Y es que Paraguay se había opuesto a la entrada de Venezuela en el acuerdo comercial).

La OEA, con Estados Unidos y los auténticos partidarios de la democracia representativa (incluido, esperemos, un Brasil aunque con inclinaciones izquierdistas), deberían trabajar para reconducir la situación hacia unas elecciones libres y justas y aunar el respaldo y el consenso interno dentro de Paraguay para una transición no conflictiva hasta las elecciones así como hacia la restitución del orden y la estabilidad en un país con problemas en su democracia.

 

Comments

comments

Filed in: politics / política