10:20 pm - Sunday September 24, 2017

El fin de la reforma de la asistencia social tal y como la conocíamos

La administración Obama realizó la semana pasada otro intento más de evadir el poder del Congreso, esta vez, para eliminar la exitosa ley de reforma de la asistencia social de 1996 firmada por Bill Clinton. Si se permite que su cambio entre en vigor, significará perder años de progreso en sacar a millones de personas de la pobreza.Antes de la reforma de 1996, la asistencia social era una limosna de dirección única: El gobierno enviaba cheques a los beneficiarios que no hacían nada como contrapartida. El nuevo programa que estableció la ley de reforma, la Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF), cambió todo aquello. Este requería que los beneficiarios de la asistencia social físicamente capacitados trabajasen, se prepararan para trabajar o al menos buscasen trabajo como condición para recibir la ayuda. La reforma de la asistencia social transformó la “asistencia social” en la “asistencia laboral”.

En ese momento, los progresistas denunciaron la nueva ley y pronosticaron nefastas consecuencias para las personas necesitadas de Estados Unidos. Dijeron que la reforma causaría “un grave daño a los niños americanos” e “incrementaría sustancialmente la pobreza y la indigencia”.

Según ellos, no había “absolutamente ninguna evidencia de que esta idea radical tenga siquiera la más mínima posibilidad de éxito”, dijeron, exclamando que “Ninguna ley en la historia de Estados Unidos ha incrementado la pobreza de forma tan clara”.

Pero la verdad resultó ser justo lo contrario.

Tras las reforma, el número de casos de asistencia social cayó inmediatamente un 50%. A la vez que el número de casos caía en picado, el desempleo y las ganancias entre los beneficiarios experimentaron un repunte sin precedentes. Como informó el analista de la Fundación Heritage Robert Rector:

A la vez que la dependencia de la asistencia social cayó y el empleo aumentó, la pobreza infantil entre los grupos afectados disminuyó espectacularmente. Durante un cuarto de siglo antes de la reforma, la pobreza entre los niños de raza negra y las madres solteras se había mantenido estancada en unos niveles altos. Inmediatamente después de la reforma, la pobreza en ambos grupos experimentó caídas espectaculares y sin precedentes, alcanzando rápidamente los niveles más bajos de la historia.

Aun así, la izquierda luchó contra los requerimientos para el trabajo. Pero después de que los intentos legislativos por eliminarlos fracasaran a lo largo de los años, la administración Obama decidió anular las reformas sin la aprobación del Congreso. Esta administración no ha tenido problemas para actuar modo imperial, volviendo a redactar la ley a su antojo, ya sean sus nuevos dictados legales o no. De hecho, los expertos legales de la Fundación Heritage han determinado que esta última medida es en realidad ilegal.

¿Qué odiaban tanto? La reforma simplemente reflejaba la voluntad de los americanos de ayudar a sus vecinos en apuros, con la condición de que los beneficiarios de la asistencia social hicieran lo que pudieran para ayudarse a sí mismos también.

Con esta ley, se le pedía en torno al 40% de los adultos beneficiarios de la TANF en cada estado que se involucrasen en “actividades laborales”, definiéndo trabajo como empleo no subsidiado, empleo subsidiado, formación en el trabajo, acudir a una escuela superior o a un programa de Desarrollo General de la Educación (GED), educación vocacional, trabajar para los servicios comunitarios, búsqueda de trabajo o formación para la preparación en el empleo. La participación era a tiempo parcial, 20 horas semanales para las madres con hijos menores de seis años y 30 horas para las madres con hijos mayores.

En el pasado, los burócratas estatales de la asistencia social han intentado definir las “actividades de cuidado personal”, el “masaje”, la “lectura motivacional”, “llevar un diario”, asistir a Weight Watchers y “ayudar a un amigo o un familiar con las tareas del hogar” como actividades laborales. En el futuro se esperan más cosas de este tipo mientras las limosnas sin condiciones desplazan de nuevo a la asistencia laboral.

En vez de ayudar a que las personas vuelvan a valerse por sí mismas (desde la preparación laboral hasta obtener un empleo) la asistencia social ahora las volverá a encerrar en un círculo de dependencia del gobierno.

El presidente Obama no ha mantenido en secreto sus planes para ampliar el estado de la asistencia social permanentemente. Ha aumentado el gasto en asistencia social federal según ingresos (los beneficios “según ingresos” se distribuyen dependiendo de los niveles de ingresos de los beneficiarios) en un tercio desde que ocupó el cargo. Y planea incrementarlo aún más después de que acabe la actual recesión, pidiendo un aumento permanente en el gasto anual según ingresos desde el 4.5% hasta el 6% del producto interior bruto. En conjunto, el presidente Obama planea gastar $12.7 billones en asistencia social según ingresos durante la próxima década.

Las disposiciones de asistencia social para el trabajo de la ley TANF eran un caso  de verdadero éxito bipartito, lo cual es raro en un gobierno federal con más 80 programas de asistencia social según ingresos que proveen de dinero, comida, alojamiento, atención médica y servicios sociales a las personas pobres y de bajos ingresos.

A principios de la semana pasada, sólo dos de estos programas tenían requerimientos de trabajo activo. Con la más reciente orden de Obama, ahora la lista se ha reducido a uno.

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