5:47 pm - Thursday December 14, 2017

Cupones para alimentos: Buscando ayuda de México para aumentar la dependencia del gobierno

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) acaba de cancelar su controvertido programa de difusión para promover los cupones para alimentos usando telenovelas, pero eso no significa que sea el fin de su coqueteo con los hispanohablantes.

Como informa el Daily Caller, el USDA y el gobierno mexicano han estado trabajando conjuntamente para “aumentar la participación en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) [es decir], los cupones para alimentos.

Según el informe, el USDA ha estado colaborando con el gobierno mexicano desde 2004 para asegurarse “de que la embajada mexicana y los consulados mexicanos en Estados Unidos proporcionen información sobre el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria del USDA a los americanos de origen mexicano, a los ciudadanos mexicanos que trabajan en Estados Unidos y a las comunidades de inmigrantes”.

En lugar de buscar los modos de eliminar de manera efectiva la pobreza para los que viven a ambos lados de la frontera, la colaboración del USDA con el gobierno mexicano motiva la dependencia. Pero es que la dependencia del gobierno parece ser el objetivo de la administración Obama.

Ya sabemos que tener a uno de cada siete americanos en el programa de cupones para alimentos no parece que sea suficiente para la administración Obama. No sólo se ha duplicado el gasto en cupones para alimentos desde que Obama ocupó el cargo, sino que el gasto total en asistencia social de los ya cerca de 80 programas federales de asistencia social ha dado un salto de más del 30%. Y lo que es más atroz, el jueves pasado el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) emitió una directiva dejando sólo el cascarón de las exigencias laborales de la exitosa ley de reforma a la asistencia social de 1996.

Si la administración Obama se tomase en serio el reducir la pobreza, no estaría gastando preciosos recursos en fomentar la dependencia del gobierno. Si se tomasen en serio el reducir y eliminar la pobreza, en vez de anular los requisitos laborales, sus normativas adoptarían los principios de la responsabilidad laboral y personal, sobre la que se establecieron las exitosas reformas de la asistencia social de 1996.

Sin embargo, el gasto en programas de asistencia social continúa su escalada. Por eso es crucial que Estados Unidos invierta el rumbo. En vez de motivar a los americanos para solicitar el subsidio de desempleo del gobierno, las normativas deberían fomentar la autosuficiencia.

Los niños hispanos conforman ya el mayor grupo infantil viviendo en la pobreza. El mejor modo de ayudar a estas familias y a todos los americanos en situación de necesidad no es con una limosna sino con motivando la independencia mediante el trabajo.

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